
Pero el "mensaje" de esta voz que no transa su "bolchevique emotion" no tiene nada de nuevo y por lo mismo este libro corría el riesgo de ser un panfleto más, otro gesto "político" grandilocuente y narciso, fútil y fatuo.
"Vehiculizar la poesía para la transmisión ideológica (a nivel, incluso, de la política contingente) significa privarla de su especificidad y reducirla –subordinando un nivel de producción a otro- a un mero papel ornamental (...) Esto significa que poesía y política deben encontrarse en un punto en que su afinidad garantice una suerte de combinación química, y no una mera mezcla física de sus respectivos elementos", sostuvo en alguna oportunidad Enrique Lihn, dando cuenta de la dificultad de este reto: que el discurso político no fagocite al poético.
Y el gran mérito de Saavedra es que logra hacer poesía. Una poesía situadísima, en un Santiago apenas ficcionado y por tanto reconocible, pero que sólo funciona como escenario y telón de un discurso que no está para contar anécdotas: el poeta se colocó un arnés épico y puso a hablar a una voz alucinada (PachaHombre, Bolchevique Emotion), logrando hacer hablar al lenguaje por sobre sus sentidos comunes y sus sobreentendidos. En Tecnopacha, la frescura verbal y rítmica nos conecta con lo atávico de un origen remoto y presente. Desde el título acierta al situarnos en un territorio híbrido, que no reivindica un origen americanista-puro, sino que aborda la complejidad de una trama en la que ya no sabemos dónde comienza Occidente y dónde termina la identidad de nuestro continente que vive día a día bajo la tensión de un orden que lo sobrepasa.
Esto es develado en forma rotunda a través del lenguaje, mediante recursos certeros (neologismos como la misma "tecnopacha" o "usaísta" para referirse a la proclividad hacia USA, o la sustantivación de adjetivos y viceversa) y una épica hiper-actual que inventa para mostrar, con ironía y humor negro, siendo en su ficción más realista que cualquier "realismo".
El campo cultural en que se mueve esta voz no es trivial: va y viene de lugares en que es repelido o perseguido, por la "policía-beat" o la "mafia objetivista", y en que es llamado a competir con "espejos quebrados / y la vejez ansiosa de una creatividad mall". Pero Saavedra no equivoca el tiro: no pierde el tiempo intentando posicionarse, ya sea luciéndose o hablando mal de sus pares. Afronta su labor con genuina vocación de búsqueda poética y con la mira en el verdadero enemigo, que está en otro lado, o adentro.
Se ve sumamente interesa Oscar donde puedo conseguir un ejemplar ?
ResponderEliminarte dejo un poema cuidate.
Turn of the Light
Cuando es el turno de la luz
la polilla danza al ritmo de Jim.,Morrisey
cuando es el turno de la luz
Darko le hace una reverencia
y solito se ve replegado a un rinconcito en el baño.
Hubieron luces BELICAS y otras que NO
luces torturadoras y Holiwodenses
luces de ampolletas de 35mm
en la peli aquella brilla la luminaria
sobre el
………malvado detenido
la peli-cu-la E.E.U.U( iuesei )
Ampolleta como brillabas en la escuela de Chicago
algunos les encanta ir a esos “brillos” de butchers
A otros les encanta todo eso (M)
de dormir a la luz de la Tv( ula , ula )
aprende a bailar a bailar al ritmo de la…
peli de ratis gringos.
Pero al fin llego el turno del brillo del arcóiris
(de varios colores , como la bandera gay)
¿¡ Nacio una nueva esperanza¡?
que diría George?
¡La alegría ya¡
¡pero ya¡
Son wenos pal chacoteo estos cauros
PD: … … … por favor…
Chinito encuentra la iluminaitión.